El artículo aborda el estudio de la transformación en los perfiles migratorios, categorías en las que se colocan a las personas en
calidad de migrantes, que debido a la globalización de los flujos migratorios han originado nuevos retos de regulación migratoria. Los países
pertenecientes al Sistema Interamericano de Derechos Humanos, para
hacer frente a estos retos, han desarrollado herramientas que codifican
la aplicación de instrumentos convencionales para abrir nuevamente
la posibilidad de una unificación normativa más dinámica. El control de
convencionalidad es uno de los puntos clave sobre los que el análisis de
aplicación interna de las normas nacionales de los países se encuentran en armonía con los criterios internacionales y que sin duda se ha
materializado en la codificación unificada del derecho interno de los
miembros, de manera que resulta relevante para la política migratoria,
en razón de que el migrante como ciudadano global no tendrá un único
marco jurídico, sino que parte de un ámbito territorial en particular, para
luego desplazarse más allá de las esferas tradicionales de poder, por la
capacidad que tiene de relacionarse con otros sujetos del derecho internacional. Es así que finalmente el estudio se traslada a aquellas herramientas de interpretación convencional y las creadas con el objetivo de
regir las relaciones privadas de los flujos migratorios en los territorios de
los miembros de la comunidad.