Observatory on European Studies - La inteligencia Artificial y los Derechos de Autor (quo vadis)

2023-12-20

Manuel Becerra Ramírez*

La tercera revoluci√≥n tecnol√≥gica dominada por las tecnolog√≠as, de las comunicaciones, la computaci√≥n y la biotecnolog√≠a ha tenido desarrollos impresionantes que se han hecho ya una cotidianidad en la sociedad y, a su vez, han impulsado a otros desarrollos que, al parecer, no tienen fin. En efecto, actualmente se habla de una cuarta revoluci√≥n tecnol√≥gica dominada por la nanotecnolog√≠a, la rob√≥tica y la inteligencia artificial (IA), etc√©tera. Mediante la IA se utiliza el hardware y software de la computaci√≥n para realizar labores que imitan la inteligencia humana, de ah√≠ el nombre que lleva esta nueva tecnolog√≠a. Esencialmente, con el uso se de esta tecnolog√≠a se realizan obras como si fueran de un ser humano (por eso el nombre de IA) y al parecer pone en jaque a los derechos de autor, ya que convierte a las computadoras en autoras de pinturas, m√ļsica, literatura, que como sabemos esta protegida por derechos de autor. Al grado es el peligro que ha hecho pensar que el derecho de autor esta por desaparecer.¬†

Mediante la IA, las m√°quinas se convierten en ‚Äúautores‚ÄĚ.¬†

Uno de los casos m√°s sonados, que est√° citado por la literatura sobre el tema es el caso de Edmon de Belamy, una pintura creada por IA que, a partir de la informaci√≥n contenida y proporcionada por programadores, en su primera venta, alcanz√≥ un precio de 10 mil euros y en el a√Īo de 2018, a trav√©s de Christie¬īs, se vendi√≥ en la nada despreciable suma de 400, mil euros. Es decir, una obra pict√≥rica producido a trav√©s de programas de c√≥mputo puede participar en un mercado de arte, bastante competido. Pero, la IA tambi√©n se encuentra en la literatura; mediante un programa dirigido por el profesor Hiroshi Matsubara de la universidad japonesa Future Universito Hakodate, Jap√≥n, se logr√≥ que una computadora escribiera una novela corta, El d√≠a en que un ordenador escriba una novela que gan√≥ un concurso de literatura en ese pa√≠s oriental [1]. Y aqu√≠ surge una pregunta ¬Ņqui√©n es el autor, el programa, o quien hizo el programa? Para ambos casos la cuesti√≥n es que los programas, como tales, no tienen personalidad jur√≠dica.

Pero, a√ļn hay m√°s; la aparici√≥n sorpresiva del programa ChatGPT a finales del a√Īo 2022, que permite crear disertaciones y poemas en segundos, ha causado alarma en los expertos de derecho de autor. ¬ŅC√≥mo diferenciar qui√©n es el autor, qu√© es una obra original?. Sobre todo, cuando la m√°quina puede ir creando en forma independiente o mediante una retroalimentaci√≥n (mediante Creative Adversarial Network-CAN)

El derecho de autor se les concede a las personas físicas. 

A la luz de la teoría del derecho de autor no es posible otorgarle derechos de autor a alguien que no sea una persona física. El derecho de autor es claro. El derecho de autor, se dividen en derechos patrimoniales y morales, y mientras los derechos patrimoniales se puede transmitir, los derechos morales están unidos al autor de forma permanente y no son trasmisibles. Además, el derecho de autor establece que para que una obra pueda ser protegida es requisito sine quanon que la obra sea resultado de un acto creativo de una persona física y debe ser original. El autor se define como la persona natural que crea una obra literaria, artística o científica. Desde el Convenio de Berna de 1886 se estableció que solo las personas pueden ser titulares de derechos de autor. Lo mismo sucede con la Declaración Universal de Derechos Humanos que es una norma consuetudinaria innegable de derecho internacional. En su artículo 27.2 establece que solo las personas son titulares de derechos humanos y si el derecho de autor es derecho humano, ergo, sólo las personas son titulares de este derecho. Esta misma postura, en principio, ha sido tomada por la practica internacional. El ejemplo más conocido es el de Naruto Vs David John Slater, ventilado en las cortes estadounidenses se pronunciaron ante la imposibilidad de que un macaco, que había hecho varias fotografías selfi, pudiera ser autor de estas. 

Evolución de la legislación de los Estados en derecho de autor.

Ante la evidencia de un impacto de la IA en el concepto de creaci√≥n, ya hay una readecuaci√≥n de¬† la legislaci√≥n autoral. En¬† principio, la Uni√≥n Europea, con su Directiva 2009/24/CE, ‚ÄúDirectiva software‚ÄĚ, en su art√≠culo 2 establece: ‚Äúse considera autor del programa de ordenador a la persona f√≠sica o grupo de personas f√≠sicas que lo hayan creado o, cuando la legislaci√≥n de los Estados miembros lo permita, a la persona jur√≠dica que sea considerada titular del derecho por dicha legislaci√≥n‚ÄĚ. Sin embargo, hace una inflexi√≥n, abriendo una puerta para proteger los derechos de las personas jur√≠dicas: ‚Äúcuando la legislaci√≥n de un Estado miembro reconozca las obras colectivas, la persona f√≠sica o jur√≠dica que seg√ļn dicha legislaci√≥n haya creado el programa, ser√° considerado su autor‚ÄĚ.¬†

Por otra parte, el art√≠culo 9.1 de la Copyright, Design and patents del Reino Unido de la Gran Breta√Īa, establece: ‚ÄúEl autor es una persona; en el caso de las obras creadas por computadora, su autor es la persona que haya realizado los arreglos necesarios (necessary arrangements) para la creaci√≥n de dichas obras‚ÄĚ. Este concepto amplio de la ‚Äúpersona que haya realizado los arreglos necesarios‚ÄĚ es una puerta abierta para reconocer los derechos de las personas morales en la creaci√≥n.

Los intentos multilaterales para regular la IA. De Bletchley a la legislación europea 

La ciudad de Bletchley en la Gran Breta√Īa se ha convertido en una ciudad celebre en virtud de que en ese lugar se construy√≥ la primera computadora Colossus que fue creada exprofeso por el equipo dirigido por Alan Turing, para descifrar el C√≥digo Enigma de comunicaci√≥n cifrada de los nazis durante la II GM. Y ahora, precisamente en esa ciudad hist√≥rica y quiz√°s para enfatizar el tema de desarrollo tecnol√≥gico, el pasado 1 y 2 noviembre del 2023, se adopt√≥ la Declaraci√≥n Bletchley (DB), con la participaron de varios Estados;¬† entre ellos Los Estados Unidos de Norteam√©rica, la Uni√≥n europea y 20 pa√≠ses m√°s con la intervenci√≥n de personalidades de la industria como Elon Musk, el cofundador de Apple, Steve Wozniak; el director ejecutivo de la firma Stability AI Emad Mostaque, e investigadores de la empresa Deep Mind .¬†

La DB todav√≠a esta en el mundo de la pol√≠tica, no es vinculante, por supuesto, tiene por objeto, entre otros, ‚Äúapoyar una red internacionalmente inclusiva de investigaci√≥n cient√≠fica sobre la seguridad de la IA en la frontera que abarque y complemente la colaboraci√≥n multilateral, plurilateral y bilateral existente y nueva, incluso a trav√©s de foros internacionales existentes y otras iniciativas relevantes, para facilitar la provisi√≥n de la mejor ciencia disponible para la formulaci√≥n de pol√≠ticas y el bien p√ļblico‚ÄĚ. Como se ve, todav√≠a no concretiza una regulaci√≥n especifica que atienda la complejidad que tiene la protecci√≥n de las obras, y sus creadores por el derecho de autor; sin embargo, la gran ventaja es que se dibuja ya la tendencia a la negociaci√≥n internacional como medio de soluci√≥n de la problem√°tica que la IA plantea. Es el resultado de una iniciativa que se present√≥ el¬†

En esa misma l√≠nea de desarrollo, el pasado 8 de diciembre, en el seno de la Uni√≥n Europea (UE) se aprob√≥ una legislaci√≥n para regular el uso de la IA, para ‚Äúfijar est√°ndares de seguridad y de derechos fundamentales‚ÄĚ. La iniciativa se inici√≥ el Consejo Europeo en el a√Īo 2021, y la preocupaci√≥n que produjo el desarrollo cada vez m√°s acentuado de la tecnol√≥gica, impuls√≥ el acuerdo europeo, que hasta ahora se convierte en un hito mundial [2]. Este proyecto legislativo todav√≠a debe de pasar por la aprobaci√≥n del Parlamento Europeo y en los pa√≠ses que forman parte de la Uni√≥n, pero desde ya va a ser punto de referencia mundial. En el momento de su aprobaci√≥n los comentaremos a mayor profundidad.

Reflexiones finales, a manera de conclusión.

El derecho de autor es un producto de la Edad Media, en donde el desarrollo tecnol√≥gico todav√≠a era muy incipiente. Para nada tiene que ver con el actual momento de un desarrollo tecnol√≥gico que es impresionante e impredecible. Si bien el derecho de autor ha venido adecu√°ndose al desarrollo tecnol√≥gico (por ejemplo, el Tratado de la OMPI sobre Derecho de Autor¬†(WCT) 1996, que tiene por objeto adecuar el derecho de autor al Internet), en general ha quedado convertido en un ‚Äútraje fuera de medida‚ÄĚ, en donde no se puede meter en los conceptos claros del derecho de autor, por ejemplo, que √©ste protege a los autores y estos son personas f√≠sicas.¬†

Sin duda, el derecho de autor, y yo diría el derecho en general, es una expresión del hombre y para el hombre. Me resisto a creer que debemos de regular la actividad de las máquinas, que al final de cuentas han sido creadas por el hombre.   

Entonces lo que procede es una reforma substancial del derecho de autor, antes que seguir deformando esta institución antigua; o bien, proteger a la IA por otro derecho especifico en donde se pueda tener mayor libertad para darle una protección tanto a los usuarios como a los creadores. Para esto se buscaría la negociación de un tratado internacional de vocación universal o bien ir adecuado las legislaciones de los Estados de acuerdo con sus necesidades y posibilidades, tomando como punto de partida la práctica, como por ejemplo la europea. 

 

[1] Sanjuan Rodr√≠guez, Nerea; ‚ÄúInteligencia artificial y propiedad intelectual‚ÄĚ, Actualidad jur√≠dica Ur√≠a Men√©ndez, 52, 2019, pp. 82-94.¬†

[2] Al respecto, un primer acercamiento sobre tan importante ley v√©ase Cunha Rodrigues, Nuno, ‚ÄúA regulacao da inteligencia artificial na Uniao Europeia‚ÄĚ, Observatorio on European Studies, 2023-12-11.

 

*Manuel Becerra Ramírez

Investigador del Instituto de Investigaciones jurídicas-UNAM, cátedra Jean Monnet.