Observatory on European Studies - El TLCUEM y los tratados de libre comercio.

2023-07-31
64c7cd8f9e828mceclip0.jpg Manuel Becerra Ramírez*

Actualmente, estamos viviendo una reestructuración del mundo, en donde se vislumbra un mundo multipolar con varios polos políticos. La guerra Rusia-Ucrania ha acelerado ese proceso. Ahora, el mundo se mueve más allá de la organización regional, hacia la creación de relaciones interregionales, es decir, “la relación entre entre bloques regionales plenamente integrados” [1]. Así vemos que países como China, con su proyecto Iniciativa de la Franja y la Ruta china, la Unión europea ha emprendido el proyecto Global Gateway con el cual se acerca a América Latina con una propuesta de comunicación global.

La relación entre América Latina y Europa es muy importante y significativa. La contribución de Europa al mundo es muy vasta; con instituciones como el estado de derecho, la democracia, el comercio justo; son significativos, sus aportes a la cultura universal, en la música, el teatro, la cinematografía, etcétera. Por su parte, América Latina, un subcontinente joven, con apenas 200 años de vida independiente, pero al mismo tiempo con un mosaico de culturas ancestrales y recursos humanos y naturales cuantiosos. La cultura latinoamericana, sobre todo de aquellos países que aún conservan un fuerte legado indígena, es una fuente de inspiración mundial.

En ese marco geopolítico, en los últimos meses ha habido una preocupación por aprobar los tratados de libre comercio que ya se negociaron entre la Unión Europea (UE) con México y la UE con el Mercosur. Los latinoamericanos ya conocen lo que significan los tratados de libre comercio. Por ejemplo, México, actualmente tiene celebrados doce tratados de libre comercio que constituyen una red con 46 países, además 32 Acuerdos para la Promoción y Protección Recíproca de las Inversiones (APPRIs) con 33 países y 9 acuerdos en el marco de la Asociación Latinoamericana de Integración.

Sin embargo, los tratados de libre comercio, como los celebrados por Mexico, no han sido detonantes del desarrollo interno, en parte por ausencia de mecanismos internos de distribución equitativa de la riqueza y en parte por una mala negociación por no proteger los intereses de sus representados, lo que da ventaja a las grandes empresas trasnacionales (ETs). Por supuesto, ha habido un flujo económico importante, pero no ha habido mecanismos de distribución de los ingresos millonarios de divisas extranjeras. Uno de los grandes atractivos para las ETs, independientemente de los recursos naturales, son los salarios bajos de los trabajadores con lo que evidentemente se explota al trabajador en beneficio de las empresas nacionales o trasnacionales.

A propósito, el tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), en vigor el primero de julio del 2020, trae disposiciones que obligan al Estado mexicano para mejorar las condiciones de los trabajadores. Por supuesto, esto no se debió a una bondad de las ETs estadounidenses, sino que fue demandado por los sindicatos de los EE. UU., pues los bajos salarios de los trabajadores mexicanos son un imán para las empresas estadounidenses y una desventaja para los trabajadores que se quejan de que las empresas se mueven a lugares más favorables para sus ganancias.

Además, los tratados de libre comercio son tratados de protección de la inversión de las empresas trasnacionales. Los tratados de libre comercio, en realidad tienen un doble objetivo: protección de la inversión extranjera e impedir toda actuación del Estado anfitrión “contraria a los principios establecidos en el Acuerdo”[2]. Pero ¿Cuál es el atractivo de los tratados de libre comercio que hace que los países como México los celebren? Los tratados de libre comercio lo que pregonan es ingreso de inversiones extranjeras, para llenar los huecos de las economías internas y con ese pretexto establecen condiciones que a través del tiempo se ha probado que no siempre son benéficas.

En efecto, si tomamos por ejemplo lo que se ha negociado en la propiedad intelectual nos daremos cuenta de que esos tratados, lo único que quieren es proteger la tecnología de las ETs y recuperar su inversión, para nada piensan en la trasferencia de tecnología, aunque sea un objetivo de las reglas de la protección de la propiedad intelectual. También hay que hacer notar que los negociadores, receptores, de América Latina no negocian adecuadamente, lo único que hacen es poder presumir ante sus votantes que trajo inversión extranjera al país en cuestión.

Antecedentes del Tratado de Libre Comercio Unión Europea-México (TLCUEM).

La Unión Europea y México tienen celebrado, desde el año 2000, el Tratado de Libre Comercio Unión Europea-México (TLCUEM) que si juzgamos por la concentración del comercio que tiene México con Estados Unidos no ha sido del todo aprovechado. México tiene la mayor parte de su comercio con los Estados Unidos [3], lo que crea una peligrosa dependencia, además de sujeción a la política económica y exterior de la potencia americana.

 Ahora bien, desde hace tres años se cerró la negociación del nuevo TLCUEM y no se ha podido ratificar por problemas técnicos. El pasado 15 de junio la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, en visita a México pidió al presidente López Obrador, “acelerar e impulsar la firma (del TLCUEM), por fin, de este acuerdo antes de que acabe el año”. Lo mismo pidió el dirigente de los empresarios mexicanos (el presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana -Coparmex-), quien afirmó: “desde el sector productivo mexicano estamos convencidos que nuevo acuerdo global abrirá aún más el mercado mexicano a exportaciones e inversionistas de la Unión Europea e incluirá nuevos ámbitos y medidas como los servicios alimentos y bebidas con el comercio digital”. En esa misma corriente, el embajador de España en México, Juan Duarte Cuadrado, dijo que “la renovación del acuerdo global entre México y la Unión Europea (TLCUEM) es una de las prioridades del Consejo Europeo, es fundamental desbloquear esta firma y creo que es de enorme importancia y trascendencia” hacerlo.

Además, si bien las relaciones comerciales con Estados Unidos son predominantes, no hay que soslayar que la Unión Europea es un significativo socio comercial, para el año 2021 la Unión Europea “se mantuvo como el segundo inversionista neto más grande en México con 6,900 millones de euros (24.6% del total neto de la IED) solo después de Estados Unidos”[4]. Ahora bien, de acuerdo con esta corriente, el nuevo TLCUEM tendrá las siguientes ventajas:

  • “No sólo eliminará prácticamente todos los aranceles sobre el resto de los productos agrícolas que no estaban liberalizados en el Acuerdo actual.
  • “Simplificará los procedimientos aduaneros.
  • “Establecerá normas progresivas en materia de desarrollo sostenible.
  • “Combatirá la corrupción en los sectores público y privado.
  • “Ampliará el acceso a los mercados de contratación pública.
  • “Brindará un alto y ambicioso nivel de protección de los derechos de propiedad intelectual.
  • “Abrirá el comercio de servicios (por ejemplo, servicios financieros, transporte, comercio electrónico y telecomunicaciones).
  • “Y mejorará las condiciones de inversión, por nombrar sólo algunas”[5]. 

Sin embargo, este decidido entusiasmo por el nuevo TLCUEM contrasta con los argumentos que dan algunos de sus detractores, tal y como fue negociado. En efecto, varias organizaciones civiles ya han expresado su oposición al TLCUEM modernizado, por la experiencia con el actual tratado y lo que ahora contiene el nuevo tratado, que según sus críticos lo que hará es profundizar los aspectos negativos de este tratado. Precisamente, las críticas se refieren 6 puntos que son causa para no ser parte de él:

“1. Solo protege a inversores extranjeros y pone en riesgo cambios urgentes a favor del clima, del medio ambiente y de los pueblos;

“2. Permitirá que las empresas europeas sigan violando impunemente los derechos humanos en México;

“3. No permite avanzar en los derechos de las mujeres y en la equidad de género;

“4.  Atenta contra la agricultura campesina y erosiona la soberanía alimentaria;

“5. Impide el avance de un sistema energético más sostenible, descentralizado y democrático;

“6.  La contratación y los servicios públicos en peligro”[6]

Por supuesto cada una de estas razones esta argumentada y son susceptibles de análisis. Pero, aquí analicemos sólo la cuestión de los energéticos que es una materia en donde ha habido ya un escozor entre la UE y el gobierno mexicano. Pero, sobre todo, hay un escepticismo de las ONGs que argumentan, fundamentalmente que el TLCUE blinda la privatización del sector energético que se logró durante el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto y que el actual gobierno trata de revertir para que el sector energético se mantenga en manos del Estado mexicano. Además, se acusa al TLCUEM de allanarle el camino a las empresas trasnacionales de energía fundamentalmente españoles, italianas y francesas que no buscan el bienestar de la población sino las ganancias meramente[7].

Aparentemente, desde la perspectiva del gobierno del presidente López Obrador, este problema está zanjado, si tomamos en cuenta el Décimo Diálogo de Alto Nivel entre México y la Unión Europea (UE), en el que “altos funcionarios de las dos regiones acordaron continuar su cooperación, trabajar juntos hacia las tan necesarias transiciones ecológicas y energéticas, y abordar los apremiantes desafíos ambientales y climáticos” [8]

En ese mismo tenor, el tratado de libre comercio de la Unión Europea con el MERCOSUR ha sido fuertemente criticado por el presidente Lula Da Silva quien ahora es también presidente de MERCOSUR. El presidente brasileño, acuso a los países desarrollados por no cumplir ningún acuerdo sobre medio ambiente y por otra parte estaban dispuestos a sancionar en caso de que los demás incumplieran. El motivo de su molestia se debió a que la Unión Europea envió una carta adicional (side-letter) “en la cual, según el gobierno brasileño, existirían amenazas de sanciones en caso de no cumplir con estándares europeos de cumplimientos ambientales” lo que le hizo afirmar:  "Eso es inaceptable, uno no puede imaginar que un socio comercial tuyo pueda imponer condiciones"[9].

Desafortunadamente, la negociación y la firma de un tratado de libre comercio no son objeto de las noticias a la población. Sólo se hacen visibles cuando el Estado, generalmente el receptor de las inversiones, pierde una super millonaria demanda en los órganos judiciales especializados en la protección de la inversión extranjera (paneles de solución de controversias, tribunales arbitrales o bien el  mismo Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones -CIADI-); o bien cuando se sufre la contaminación de la naturaleza (la industria minera de las empresas extranjeras  hace lo que sería incapaz de hacer en sus países de origen).

Hacia un nuevo tipo de tratos de libre comercio, con consulta más amplia.

En ese sentido, me parece que si lo países insistan en seguir negociando tratados de libre comercio porque así atraen inversiones complementarias a los recursos internos deben de consultar con la población que al final de cuentas será quien sufra los despojos de sus recursos, la explotación o la contaminación que las empresas dejan tras de sí. Esta idea no se crea que es nueva. En la negociación de los tratados de libre comercio, incluyendo el último, el T-MEC, el gobierno mexicano invitó a los empresarios de diferentes ramas a negociar en la que se llama “el cuarto de al lado”. ¿Por qué no se invita a que emitan su opinión a las ONGs, a los sindicatos, por ejemplo? Antes, al contrario, las negociaciones se esconden, se consideran secretas y después cuando se presentan al órgano de control, que es el caso del Senado en México, se presentan con urgencia porque “ya se negoció”. En mi experiencia como observador de los tratados internacionales sólo conozco un caso de rechazo por el Senado de un tratado[10], de entre los cientos que se aprueban. En el sistema estadounidense, si tienen una amplia discusión de los tratados, en el órgano legislativo, no importando que ya haya sido negociado y firmado. Al final de cuentas es la esencia del sistema de pesos y contrapesos que nosotros también hemos adoptado. 

Por otra parte, si bien admiramos a los pueblos europeos que han dado vida a luminosas ideas de democracia, respeto de los derechos humanos, humanismo, nos llama la atención que se haya perdido todas estas ideas cuando se negocia un tratado de libre comercio, pues se pierde de vista a los pueblos, a las personas y sólo se vea el negocio, las ganancias y el bienestar que se produce a las sociedades desarrolladas.  Quizás aquí esta el meollo de estos tratados de libre comercio que ven a las empresas y olvidan a los pueblos. Dicho de otra manera: si en lugar de ver cómo se benefician a Ibedrola, Naturgy and Acciona de España, Enel de Italia y Engie de Francia, se busca y se piensa ¿cómo podemos proteger el conocimiento ancestral de nuestros pueblos?, no quitarles sus tierras para producir energía que se vende.  Es cuestión de reflexionar y pensar en tratados de libre comercio de nuevo tipo.

[1] Peña Llanes, José Joel, El interregionalismo: nueva estrategia de política exterior para México, tesis de Doctorado, UNAM, México, 2023, página 31.

[2] Adoración Guamán, TTIP El asalto de las multinacionales a la democracia, AKAL, España, 2015, pagina 122.

[3] “En términos acumulados, de enero a mayo, el comercio bilateral entre México y Estados Unidos fue de 328 mil 110 millones de dólares, lo que le valió al país para seguir en primer lugar como socio comercial de la primera economía del mundo. Canadá fue el segundo puesto, con 321 mil 734 millones de dólares, y China el tercero con 230 mil 997 millones en términos acumulados”, Logra México récord de exportación a Estados Unidos, El Mañana,  Logra México récord de exportación a Estados Unidos - El Mañana de Nuevo Laredo (elmanana.com.mx) consultado el 11 de julio del 2023

[4] RELACIONES CON LA UE. La Unión Europea y México, Equipo de prensa e información de la Delegación de la UE en México,  La Unión Europea y México | EEAS (europa.eu) consultado el 10 de julio-2023.

[5] Idem.

[6] Six reasons NOT to ratify the EU-Mexico Global Agreement, ttps://www.tni.org/en/article/six-reasons-not-to-ratify-the-eu-mexico-global-agreement (consultado el 12 de julio del 2023).

[7] “5. Impide el avance de un sistema energético más sostenible, descentralizado y democrático

“La incorporación en el TLCUEM de un capítulo sobre energía busca blindar la privatización del sector, que se consolidó con la reforma constitucional energética de 2013. Esta privatización ha tenido impactos directos en la población como la subida de precios de la electricidad.  Además, ha consolidado el modelo de grandes megaproyectos (tanto en APP, como de iniciativa privada) para la generación eléctrica conllevando a la privatización de tierras comunales, represión y agresiones a poblaciones afectadas, impactos ambientales y corrupción. Muchas megaempresas energéticas europeas, y en particular españolas tienen un gran interés en México y son las mayores promotoras de este tratado. Algunas empresas que ya invierten en este sector son entre otras, Ibedrola, Naturgy and Acciona de España, Enel de Italia y Engie de Francia. Idem.

[8] Sánchez Jiménez, Arturo, “México y UE acuerdan continuar cooperación en transición ecológica y energética”, Política, La Jornada, México, 2023-07-06, consultado el 12 de julio del 2023.

[9] Lula Da Silva: “Quiero tener una presidencia ejemplar del Mercosur", Mundo 04/07/2023 Por Redacción La Nueva Mañana, Lula Da Silva: “Quiero tener una presidencia ejemplar del Mercosur" (lmdiario.com.ar), consultado el 12 de julio del 2023

[10] Me refiero al tratado denominado Anti-Counterfeiting Trade Agreement (ACTA).

* Manuel Becerra Ramírez

Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.