Observatory on European Studies _ La crisis en Ucrania y los riesgos institucionales en Europa

2022-03-02

Filipe Prado Macedo da Silva*

La crisis en Ucrania pone a prueba, una vez m√°s, a las instituciones de la UE en uno de sus objetivos fundamentales: asegurar la paz en Europa. Como en otras ocasiones, la diplomacia de Bruselas se ha movilizado con ese objetivo, pero lo ha hecho con la lentitud acostumbrada. La maquinaria diplom√°tica de la UE es dif√≠cil de movilizar, ya que no existe una pol√≠tica internacional com√ļn europea, siendo necesaria la cooperaci√≥n de los distintos gobiernos para lograr una posici√≥n unitaria ante un conflicto internacional como √©ste de Ucrania. Aun as√≠, los pa√≠ses de la UE se han mantenido unidos frente al desaf√≠o de Putin y han acordado por unanimidad un importante paquete de sanciones econ√≥micas.

A fines de la II Guerra Mundial, los gobiernos de los seis países fundadores de la entonces CEE acordaron crear un mercado unificado del carbón y del acero (CECA) para asegurar la paz entre Alemania y Francia, dada la importancia militar que tenían entonces esos dos productos. El objetivo de la paz estaba ya en los orígenes del proyecto europeo de integración política y económica.

Actualmente, aunque la UE persigue un amplio y diverso conjunto de objetivos, el de asegurar la paz en el continente europeo sigue siendo uno de ellos. El balance es positivo. Ya son 75 a√Īos de paz entre Alemania y Francia, incluyendo el periodo de divisi√≥n alemana durante la guerra fr√≠a. En Europa Occidental y Central, no ha habido conflictos armados desde los a√Īos 1950. La UE recibi√≥ en 2012 el Premio Nobel de la Paz por su contribuci√≥n a la paz, a la reconciliaci√≥n, a la democracia y a los derechos humanos.

Sin embargo, la diplomacia de la UE no ha tenido el mismo √©xito ante situaciones de crisis en sus fronteras. No tuvo √©xito en los a√Īos 1990 durante el conflicto de los Balcanes y ahora tampoco ante la invasi√≥n rusa de Ucrania. Es verdad que no se le puede pedir a Bruselas responsabilidad en unos conflictos que, si bien se producen en suelo europeo, lo son fuera del √°mbito de la UE, teniendo adem√°s dimensiones internacionales de mayor amplitud. Pero tambi√©n es verdad que la imagen que traslada la diplomacia de la UE en estos conflictos no es precisamente la de la eficacia, sino todo lo contrario, actuando m√°s como una especie de ‚Äúconvidado de piedra‚ÄĚ, que de actor internacional relevante.

El fracaso de la negociaci√≥n diplom√°tica y el estallido de la escalada b√©lica en Ucrania tendr√° efectos muy negativos en el continente europeo. Volver√°n los flujos migratorios descontrolados y se instalar√° la inestabilidad en la econom√≠a cuando la UE a√ļn se recupera de la pandemia COVID-19, activ√°ndose, adem√°s, las actitudes nacionalistas que tanto da√Īo ocasionan al proyecto de integraci√≥n europea. Es un contexto cr√≠tico que impactar√° en varios pa√≠ses de la UE, principalmente en Polonia, Eslovaquia, Hungr√≠a y Rumania, aunque tambi√©n en otros como Alemania, muy dependiente del gas ruso. Y, al igual que ocurri√≥ en el conflicto de los Balcanes, la crisis entre Ucrania y Rusia, que ya perdura desde 2013, puede que persista alguna d√©cada m√°s.

Cabe recordar que las tensiones entre Ucrania y Rusia se remontan a 2013, cuando las revueltas de noviembre en la plaza de Maidan de Kiev que dieron lugar a la deposición del presidente pro-ruso Víktor Yanukóvich y a la petición de entrada en la UE. Ahora, la crisis se debe a la intención del gobierno ucranio de formar parte de la OTAN. En 2013, Rusia reaccionó generando inestabilidad dentro de Ucrania y anexionándose Crimea. Pero, ahora, la intención de unirse a la OTAN es considerada por Putin una línea roja, y la reacción ha sido la invasión total del país ucranio.

Es evidente que las actuales tensiones son herederas de la guerra fría. Cuando la UE llevó a cabo en 2004 la ampliación a diez países excomunistas del Este europeo, Putin todavía no tenía tanto poder en Rusia, como ahora, y apenas tuvo tiempo de reaccionar. Lo mismo ocurrió cuando la OTAN integró a diversos países del área de influencia de la antigua URSS. Hoy, cualquier nuevo movimiento de la OTAN y de la UE hacia las fronteras de Rusia y sus zonas de influencia, se encuentran con una fuerte respuesta por parte de un Putin bien asentado en el poder y con firmes aliados (como China).

En resumen, la crisis en Ucrania pone en peligro la paz en Europa. La diplomacia de la UE no ha podido impedir el estallido del conflicto, a pesar de sus intentos. Todo se limita ahora a un plan de sanciones económicas, de dudoso éxito, y a un plan de contingencia para hacer frente a los efectos económicos y a la llegada de flujos migratorios.

No obstante, y como ha ocurrido en otras crisis por las que ha pasado la UE, parece que ésta de Ucrania está fortaleciendo, al menos por ahora, la unidad de sus Estados miembros y puede que genere nuevas políticas para prevenir o mitigar los efectos de futuros conflictos en suelo europeo. Entre ellas reducir la dependencia de la UE, en especial en materia de energía, y apostar por un mayor grado de coordinación entre los Estados miembros para aumentar la autosuficiencia económica europea.

 

** Agradezco las sugerencias del Prof. Dr. Eduardo Moyano Estrada (IESA/Espa√Īa).**

 

*Filipe Prado Macedo da Silva

Profesor del Instituto de Economía y Relaciones Internacionales de la Universidad Federal de Uberlandia.

Experto en Unión Europea.